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Impacto
El futuro de las empresas es regenerativo: por qué el impacto ya no es opcional
Las empresas que liderarán la próxima etapa no serán definidas únicamente por sus ingresos, su valoración o su participación de mercado. Serán definidas por su capacidad de crecer mientras generan valor medible para las personas, las comunidades y el planeta.
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Grecia Medina
CEO, Bloom Innova
📅 15 de noviembre de 2024
⏱️ 8 min

**La economía todavía no ha cambiado.**
La mayoría de los mercados siguen premiando el crecimiento financiero de corto plazo. El capital todavía fluye con más facilidad hacia empresas que pueden escalar rápido, incluso cuando sus externalidades sociales o ambientales permanecen invisibles. Muchas compañías aún tratan la sostenibilidad como comunicación, cumplimiento normativo o reputación, no como parte central de su estrategia.
Pero algo importante sí está cambiando.
El modelo económico tradicional está mostrando sus límites. La crisis climática, la desigualdad, la pérdida de biodiversidad, la escasez de recursos, la desconfianza social, la presión regulatoria y las nuevas exigencias de transparencia están obligando a las empresas a responder una pregunta más profunda:
**¿Puede una empresa crecer sin debilitar los sistemas que hacen posible su crecimiento?**
Esta es la razón por la cual el futuro de las empresas es regenerativo. No porque la economía ya se haya transformado, sino porque el modelo actual se está volviendo cada vez más insuficiente.
Las empresas que liderarán la próxima etapa no serán definidas únicamente por sus ingresos, su valoración o su participación de mercado. Serán definidas por su capacidad de crecer mientras generan valor medible para las personas, las comunidades y el planeta.
Y quiero decir que mas allá del idealismo, esto es estrategia.
## La economía no es regenerativa todavía. Pero las señales de transición son claras.
Hablar de una economía regenerativa hoy requiere honestidad.
No estamos viviendo todavía en una economía donde el impacto positivo sea la norma. La lógica dominante sigue siendo extractiva: extraer recursos, maximizar eficiencia, reducir costos, crecer financieramente y reportar resultados económicos como principal medida de éxito.
Sin embargo, las condiciones que sostenían ese modelo empiezan a fracturarse.
El capital está comenzando a mirar con más atención los modelos de negocio capaces de generar resultados sociales y ambientales verificables. La regulación está avanzando hacia mayores exigencias de información no financiera. Los consumidores, inversionistas, gobiernos y aliados estratégicos están pidiendo más transparencia. Y los riesgos ambientales y sociales ya no pueden tratarse como asuntos externos al negocio.
Según el Global Impact Investing Network, el mercado global de inversión de impacto alcanzó aproximadamente **US$1.571 billones en activos bajo gestión**, con un crecimiento compuesto anual del **21% desde 2019**. ([The GIIN](https://thegiin.org/publication/research/sizing-the-impact-investing-market-2024/?utm_source=chatgpt.com "Sizing the Impact Investing Market 2024"))
Esto no significa que todo el capital se haya vuelto consciente. Pero sí muestra que existe una categoría creciente de capital que busca algo más que retorno financiero: busca resultados medibles.
## De “hacer el bien” a construir empresas regenerativas
Durante años, muchas empresas trataron el impacto como algo separado de la estrategia: un programa de responsabilidad social, una donación, un voluntariado corporativo o un informe anual.
Ese modelo ya no es suficiente.
Una empresa regenerativa no pregunta solamente: “¿Cómo reduzco el daño después de generar valor?” Pregunta algo más profundo:
**¿Cómo puede mi modelo de negocio crear valor fortaleciendo los sistemas de los que depende?**
Eso implica mirar el impacto desde la arquitectura misma del negocio:
¿Cómo crea valor la empresa?
¿Quién se beneficia de ese valor?
¿Qué resultados sociales o ambientales genera?
¿Cómo se miden esos resultados?
¿Pueden esos resultados atraer capital, alianzas y confianza de mercado?
Esa es la diferencia entre impacto como comunicación e impacto como infraestructura.
El impacto ya no puede vivir únicamente en un reporte bonito. Tiene que vivir en la estrategia, en los indicadores, en la toma de decisiones, en la forma de operar y en la manera en que la empresa entiende su rol dentro de un sistema más grande.
## El capital no solo busca propósito. Busca evidencia.
Uno de los cambios más importantes está ocurriendo en el mundo del financiamiento.
Cada vez más inversionistas, fondos, organismos multilaterales, filantropías estratégicas y aliados corporativos están buscando empresas y organizaciones que puedan demostrar no solo intención, sino resultados.
El problema no es si una empresa “quiere hacer el bien”. El problema es si puede demostrar, con datos creíbles, qué está cambiando.
Esto es especialmente relevante para las MiPyMEs y empresas sociales.
A nivel global, las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan una brecha enorme de financiamiento. El SME Finance Forum reporta que la brecha de financiamiento para MiPyMEs aumentó de **US$4.4 billones a US$5.7 billones**, un crecimiento del 27%. ([SME Finance Forum](https://www.smefinanceforum.org/data-sites/msme-finance-gap?utm_source=chatgpt.com "MSME Finance Gap")) Además, IFC señala que las MiPyMEs representan más del **90% de las empresas** y alrededor del **70% del empleo** y el **50% del PIB** a nivel mundial. ([IFC](https://www.ifc.org/en/what-we-do/sector-expertise/financial-institutions/msme-finance?utm_source=chatgpt.com "MSME Finance"))
Esta brecha no existe solamente porque falta capital. También existe porque muchas empresas no tienen la estructura, los datos, la narrativa y la evidencia necesarias para ser comprendidas por quienes financian.
Muchas empresas ya están generando valor real: crean empleo, reducen residuos, apoyan a mujeres, protegen ecosistemas, mejoran acceso a servicios, fortalecen comunidades o innovan desde lo local. Pero si ese impacto no se mide, no se gestiona y no se comunica con rigor, queda invisible.
Y lo invisible difícilmente se financia.
Por eso, la medición de impacto no debe verse como una carga administrativa. Debe verse como una capacidad estratégica.
## La regulación está convirtiendo la sostenibilidad en información empresarial
Otra señal clara de transición viene desde la regulación.
La información relacionada con sostenibilidad e impacto está acercándose cada vez más al lenguaje financiero. Los estándares IFRS S1, emitidos por el International Sustainability Standards Board, son efectivos para periodos anuales que comiencen el **1 de enero de 2024** o después, y buscan que las empresas revelen información sobre riesgos y oportunidades relacionados con sostenibilidad que sea útil para la toma de decisiones financieras. ([IFRS Foundation](https://www.ifrs.org/issued-standards/ifrs-sustainability-standards-navigator/ifrs-s1-general-requirements/?utm_source=chatgpt.com "IFRS S1 General Requirements for Disclosure ..."))
Esto marca un cambio importante.
La sostenibilidad está dejando de ser un tema periférico para convertirse en información relevante para inversionistas, juntas directivas, reguladores y mercados.
Aunque la adopción depende de cada jurisdicción y no todas las empresas están sujetas a los mismos requisitos, la dirección es clara: las empresas van a tener que organizar mejor sus datos de sostenibilidad, riesgo, impacto y gobernanza.
Las que lo hagan temprano tendrán ventaja. Las que esperen probablemente se verán obligadas a reaccionar.
## La oportunidad económica de la regeneración es enorme
La transición hacia modelos regenerativos no es solo una respuesta al riesgo. También es una oportunidad de crecimiento.
El World Economic Forum ha estimado que una economía “nature-positive” podría generar hasta **US$10.1 billones en valor anual de negocio** y crear **395 millones de empleos para 2030**. ([Foro Económico Mundial](https://es.weforum.org/publications/new-nature-economy-report-series/?utm_source=chatgpt.com "New Nature Economy Report Series"))
Este dato es importante porque cambia la conversación.
La regeneración no pertenece únicamente al mundo de las ONG, la filantropía o la conservación. También pertenece al futuro de los negocios.
Agricultura regenerativa, economía circular, biodiversidad, energías limpias, infraestructura verde, inclusión financiera, salud, educación, empleos verdes, turismo sostenible, cadenas de valor responsables y soluciones basadas en la naturaleza son áreas donde las empresas pueden crecer mientras responden a desafíos estructurales.
Pero para participar en esta oportunidad, las empresas necesitan algo más que propósito.
Necesitan sistemas.
Necesitan definir su teoría de cambio.
Necesitan identificar los resultados que generan.
Necesitan métricas alineadas con estándares reconocidos.
Necesitan evidencia.
Necesitan reportes.
Necesitan datos que puedan sostener conversaciones con inversionistas, aliados, clientes y gobiernos.
Porque lo que no se mide es difícil de gestionar.
Y lo que no se gestiona es difícil de financiar.
## La próxima ventaja competitiva será la inteligencia de impacto
La siguiente generación de empresas necesitará desarrollar inteligencia de impacto: la capacidad de entender, medir, gestionar y comunicar el valor que crean más allá del desempeño financiero.
Esto no significa abandonar la rentabilidad.
Significa ampliar la definición de valor.
Una empresa puede ser rentable y regenerativa. Puede crecer mientras restaura ecosistemas. Puede escalar mientras fortalece comunidades. Puede generar ingresos mientras mejora medios de vida. Puede acceder a capital porque tiene un modelo de negocio que no solo es comercialmente viable, sino también social y ambientalmente relevante.
Aquí es donde el cambio se vuelve poderoso:
**El impacto deja de ser un argumento moral y se convierte en una capacidad empresarial.**
Las empresas que integran impacto medible en su estrategia no solo acceden a capital. Construyen confianza. Reducen riesgo. Atraen mejores aliados. Se diferencian en mercados saturados. Y, con el tiempo, ayudan a redefinir los estándares de sus industrias.
## América Latina tiene una oportunidad histórica
Para América Latina, esta transición es especialmente importante.
La región tiene miles de empresas resolviendo problemas reales todos los días: alimentos, residuos, biodiversidad, agua, educación, salud, inclusión financiera, empoderamiento económico de mujeres, turismo sostenible, economía circular, agricultura regenerativa y desarrollo comunitario.
Pero muchas de estas empresas siguen estando subcapitalizadas, submedidas y subvaloradas.
La oportunidad no es solamente atraer más capital hacia la región. La oportunidad es construir la infraestructura que permita que las empresas regenerativas sean vistas, comprendidas y financiadas.
Esa infraestructura incluye medición de impacto, narrativa estratégica, datos verificables, reportes listos para financiadores, conexión con estándares globales y vínculos entre empresas, fondos, gobiernos, universidades, comunidades y centros de innovación.
En la vieja economía, muchas empresas crecieron extrayendo valor.
En la próxima economía, las empresas líderes crecerán demostrando el valor que regeneran.
## El impacto todavía no es la norma. Esa es la oportunidad.
La economía regenerativa todavía no está aquí.
La mayoría de las empresas siguen operando bajo la lógica de extracción, eficiencia y retorno financiero por encima de todo. Pero precisamente porque la transición aún está emergiendo, las empresas que se muevan primero tienen una oportunidad de liderazgo.
El futuro no pertenecerá únicamente a las empresas que crezcan más rápido. Pertenecerá a las empresas que puedan demostrar que su crecimiento fortalece los sistemas a su alrededor.
El impacto ya no es opcional, no porque todas las empresas lo hayan entendido, sino porque los riesgos de ignorarlo están aumentando y las oportunidades de medirlo, gestionarlo y financiarlo están creciendo.
Las empresas del futuro no se preguntarán si el impacto importa.
Se preguntarán:
¿Cómo lo medimos?
¿Cómo lo gestionamos?
¿Cómo lo convertimos en estrategia, confianza y capital?
¿Cómo construimos negocios que no solo tengan éxito en el mundo, sino que ayuden a regenerarlo?
Porque el futuro de las empresas no será solamente sostenible.
Será regenerativo.
* * *
## Referencias
1. Global Impact Investing Network, _Sizing the Impact Investing Market 2024_.
2. SME Finance Forum, _MSME Finance Gap_.
3. IFC, _MSME Finance_.
4. IFRS Foundation, _IFRS S1 General Requirements for Disclosure of Sustainability-related Financial Information_.
5. World Economic Forum, _New Nature Economy Report Series / The Future of Nature and Business_.
G
Grecia Medina
CEO, Bloom Innova
Ingeniera Química con trayectoria en sostenibilidad. Impulsora de la Ley de Bolsas Plásticas en Panamá. Alumni Miller Center for Social Entrepreneurship.
